CAPÍTULO 31: TODO ESTÁ EN TU IMAGINACIÓN
Eden
—Dios, Eden, pensé que habías muerto —solloza mi mejor amiga, apretándome la mano con fuerza.
La miro con el ceño fruncido. Me toma un segundo procesar sus palabras, pero antes de que pueda abrir la boca, Johanna sigue hablando.
—Tuviste un accidente horrible. Perdiste el control del auto y caíste por un barranco, es un milagro que sigas viva.
—¿Qué? —sueno como si me hubieran golpeado en el pecho.
—Fue un accidente, Eden —insiste—. No te preocupes,