CAPÍTULO 30: DESTINO INCIERTO
Eden
El pánico no me deja pensar con claridad. Mi corazón palpita tan rápido que estoy segura que si pudiera, saldría volando de mi pecho. No puedo ver nada, nos vendaron los ojos en la camioneta y ataron nuestras manos con unas cuerdas Mis muñecas duelen por la presión cada vez que intento moverme.
No sé dónde estamos ni quién nos tiene, pero esto no puede estar pasándome a mí. De todas las formas posibles en las que pensé que moriría, jamás puse un secuestro entr