Lucia
El despertar es suave, casi irreal. La luz de la mañana se filtra a través de las cortinas de gasa, dibujando arabescos pálidos sobre las sábanas aún cálidas de nuestros cuerpos. Siento el calor de su brazo alrededor de mi cintura, el ritmo tranquilo de su respiración contra mi nuca. Mi primer reflejo es cerrar los ojos con más fuerza, para prolongar este momento de paz que ya me parece frágil, como un sueño a punto de romperse.
Me muevo apenas, pero él aprieta su abrazo, y su murmullo gr