Lucía
El agua chapotea suavemente contra mi piel, pero no es nada comparado con el tumulto que llevo dentro. Sus palabras aún resuenan, me atraviesan, ardientes, irreales. Te quiero.
Dos sílabas simples, pero para mí resuenan como una detonación.
Años los ha llevado en silencio. Años los ha escondido, los ha contenido como un arma que se negaba a desenfundar. Y he aquí que me ha golpeado de lleno, sin defensa.
Lo miro. Sus ojos no huyen. Dicen lo mismo que sus labios, con esa intensidad bruta,