Michel
Las estaciones han pasado. Y, sin embargo, cada mañana tengo la sensación de despertar dentro de un milagro frágil. Ella está aquí. Lucia. No es un espejismo, ni un sueño que se derrumba con la luz del día. Está aquí, contra mí, en nuestra cama, su calor anclado en mis sábanas, su respiración como un punto de referencia. Y en su vientre, ahora, crece la prueba viviente de que nos atrevimos. De que resistimos. De que la vida, a pesar de todo, eligió aferrarse a nosotros.
Permanezco largo