Michel
Sus palabras aún dan vueltas en mi cabeza como una música insensata. Te quiero hasta morir.
Creía no oír eso más que en mis sueños más locos, esos sueños que ahuyentaba al despertar por miedo a quedar atrapado en ellos. Pero ella acaba de decirlo, ahí, contra mi pecho, en el agua tibia donde nuestras pieles se rozan, donde nuestras lágrimas se disuelven.
La aprieto contra mí, como si pudiera anclarla a mi cuerpo, impedir que el mundo nos arranque el uno del otro. Sus sollozos me han tras