Lucia
No tomé el metro.
No llamé.
No le avisé a nadie.
Ni siquiera verifiqué la hora.
Salí del café como se sale de una escena del crimen. Con el sobre todavía en mí, como una hoja aún tibia. No pensé. O más bien, pensé demasiado rápido. Como si hubiera reconocido lo inevitable. Como si cada paso me acercara a una verdad que mi cuerpo conocía antes que yo.
Y ahora estoy aquí.
Delante de la puerta.
Habitación 11.
No se parece a nada. O tal vez a todo. Es negra, sin manija, grabada con un número