El día del cumpleaños de Maritza amaneció con un sol radiante que parecía haber sido pintado especialmente para la ocasión. La mansión Hidalgo despertó con un bullicio contenido, los sirvientes se movían con una energía renovada, ajustando los últimos detalles de la celebración que prometía ser la más grande del año. El aroma a flores frescas y comida exquisita llenaba cada rincón, y las luces de los candelabros ya estaban encendidas, creando un ambiente de ensueño que hacía olvidar por un mome