126.
Volar fue más difícil de lo que esperaba, al menos más difícil que la primera vez. Utilicé casi todo el resto de mi energía para ahuyentar la tormenta y la ventisca que intentaban derribar con fuerza a Salomón mientras avanzábamos por el aire. Había tanta niebla, el Cuervo casi no lograba ver desde la altura el lugar donde habíamos dejado a Sirius, y le tomó al menos media hora dar un par de vueltas en el aire para lograr encontrarlo.
Cuando llegamos, estaba recostado en una pequeña montañita d