217.
Nunca había sentido que mi poder del hielo saliera de mí de esa forma. Fue abrupta, potente, prácticamente de una forma instintiva. Ni siquiera pensé en qué forma podía tomar o qué era lo que estaba haciendo con él, simplemente escapó de mi cuerpo con tanta violencia que la onda explosiva nos empujó a Mordor y a mí en direcciones opuestas.
Las heridas en mi cuerpo eran demasiado graves. Cuando mi loba cayó al suelo, el golpe me arrancó el aliento. Comencé a ver borroso, miré las estrellas que p