216.
Me puse de pie, aún con mi extremidad faltante. Mi loba reaccionó prácticamente por mí, saltando hacia atrás antes de que el impacto de Mordor golpeara con fuerza el suelo con sus pies. La tierra tembló. Pude verte de reojo mientras el ejército comenzaba a avanzar nuevamente. No caminaban, corrían. Estaban seguros de que tenían que llegar lo más pronto posible a las ruinas de la Cofradía para atacar al resto de la manada, que estaba sin poderes. Solamente tenían a Valentín, Axel, a Ismael y a S