Liliana metió la mano dentro del sobre con suavidad, extrajo el pendrive negro del que le había platicado el abogado. Siguió revisando y encontró un papel doblado, lo tomó y desdobló, sintiendo ansiedad por lo que pronto descubriría.
Era una segunda carta de Enzo o quizás la continuación de la anterior, pensó. Respiró profundamente antes de comenzar a leerla. Sólo el saber que era de él ya provocaba en ella una serie de emociones diversas: alegría y tristeza, miedo y dolor por su ausencia.