Liliana salió de la habitación y se dirigió a la biblioteca, mientras se dirigía hacia allá en busca de una PC para revisar la información grabada en el pendrive, se encontró en las escaleras con el guardaespaldas.
—¿A dónde se dirige Sra Santos? —preguntó Franco en un tono más leve al usual.
—Necesito un computador —respondió con firmeza.
—Bien, en su habitación tiene uno para su uso. —indicó.
—No he revisado esa habitación —contestó.
—Esa no es su habitación, Sra Santos. —dijo y ella