El amanecer apenas asomaba cuando el grupo emergió de una vieja alcantarilla oxidada, oculta entre la maleza en las afueras de Danma City. El aire helado golpeó sus rostros como un recordatorio brutal de que aún estaban vivos. Después de horas caminando por túneles oscuros, húmedos y plagados de ratas, el exterior parecía un espejismo.
Frente a ellos se alzaba Villa Carranza: una colonia abandonada, tragada por el silencio y la desolación. Casas en ruinas, autos oxidados cubiertos de polvo y á