El eco de los disparos aún vibraba en las paredes cuando Sarah y Zarella corrieron por el túnel secundario, perdiéndose en la penumbra. Las luces parpadeantes eran cada vez más escasas, y el aire se volvía más espeso, más húmedo. Danma City respiraba sobre ellas como un monstruo dormido, dispuesto a devorarlas si se detenían.
Sarah cargaba a Indira contra el pecho, envuelta en una manta manchada de tierra y sudor. La chica respiraba con dificultad, su frente ardía como carbón al rojo vivo. Cad