El zumbido de los drones llenaba los túneles como un enjambre de avispas mecánicas. Las luces rojas parpadeaban en la lejanía, proyectando sombras deformes sobre las paredes de concreto húmedo. Ya no era una cuestión de si los encontrarían, sino de cuándo.
Jano presionaba su herida con una venda improvisada. Estaba pálido, el sudor le perlaba la frente y los labios le temblaban de dolor. Pero no se quejaba. No tenía tiempo para eso. Solo miraba el túnel con los ojos inyectados de rabia.
—Se e