El convoy negro avanzaba sin luces, devorando la carretera secundaria como una sombra organizada, tres camionetas blindadas, un sedán al frente, armas listas, radios abiertas
Carter iba al mando.
—Mantengan distancia —ordenó sin levantar la voz— nadie se adelanta, nadie dispara sin mi señal.
Los hombres asintieron, el motor rugía bajo,
la noche parecía contener la respiración en la pantalla central, el mapa vibraba con una señal inestable, la ubicación no era limpia, pero era real.
—Está ahí —d