La luz del sol se filtraba como cuchillos dorados por la ventana. Victtorio estaba sentado en un sillón frente a la cama, observando a Aria dormir. Tenía una copa de cristal con whisky en una mano y el sobre del Dr. Aris en la otra. Cuando ella abrió los ojos, él no dijo nada, simplemente se acercó y puso su mano cálida sobre el vientre de ella.
—Anoche maté por él —susurró Victtorio, su voz era un murmullo profundo y posesivo—Y hoy, voy a limpiar el mundo para que cuando nazca, no tenga que m