Bajo una lluvia torrencial, Vega llegó al ala sur del hospital psiquiátrico "Santa Elena". Tras sobornar al director, bajó a la celda más profunda. Allí, en una habitación sin ventanas, estaba una mujer con el cabello negro azabache y ojos que despedían una chispa de maldad pura: Ginna.
El senador Vega no se sentó de inmediato.
Primero observó la habitación blanca, las paredes acolchadas, el olor a medicamento viejo y derrota reciente.
Ginna estaba frente a él, más delgada, el cabello recogi