—¿Qué... qué es esto?— Susurro Aria con la voz quebrada.
—Lo que siempre supiste que pasaría, Aria —dijo Isabella, besando el hombro de un Victtorio que no reaccionaba—. El deseo es más fuerte que tus cuentos de hadas. Él me llamó... me dijo que me necesitaba
El dolor de Aria duró apenas un segundo antes de ser reemplazado por una furia volcánica. No gritó, no lloró; entró a la habitación con la fuerza de un huracán.
Antes de que Isabella pudiera reaccionar, Aria la tomó por el cabello con u