La mesa ya estaba dispuesta con una elegancia tranquila, nada exagerado pero claramente pensada por Aria. Velas bajas, copas alineadas, el aroma de la comida todavía flotando en el aire mientras el personal se retiraba en silencio dejando el comedor en una calma casi demasiado perfecta.
Aria tomó asiento en su lugar con naturalidad, ese lugar que ya no era prestado sino suyo, y observó a Sofía y a Carter frente a ella. Victtorio estaba a su lado, relajado en apariencia, aunque ella conocía dem