El amanecer en la manada Luna Creciente llegó suave, con un cielo teñido de tonos dorados y naranjas que pintaban los techos de las casas y el bosque cercano. El aire fresco se colaba por las ventanas abiertas, trayendo consigo el murmullo de los pájaros que saludaban el nuevo día. La vida en la manada había adquirido cierta calma después de los meses convulsos, con familias de Luna Nueva que habían encontrado refugio y una nueva oportunidad entre ellos.
Emili se despertó temprano, como de cost