La noche había caído sobre los terrenos de la manada Luna Creciente, tiñendo de sombras los bosques y de plata los techos de las casas. El aire era frío, pero cargado de un extraño silencio expectante. Todos sabían que esa noche habría un anuncio importante, y poco a poco los lobos se fueron congregando en la gran sala comunal, el corazón de la manada, donde se celebraban reuniones, banquetes y rituales de unión.
Adrián y Emili habían decidido que era momento de hablar con los suyos. La inform