Capítulo: El destino bajo la luna
(Perspectiva de Diana)
El silencio después del dolor no suena vacío: vibra. Se queda vibrando en el fondo del pecho como una cuerda tensa que no termina de romperse. Yo lo escuché esa noche, ahí, entre los pinos. Permanecí un largo rato sin moverme, con el rostro enterrado en el pecho de Claus mientras Nikolai me acariciaba el cabello en un intento inútil por calmarme. La respiración me salía a golpes y, aunque el llanto se había detenido, el hueco que dejó seg