La noche se había tragado poco a poco los restos del crepúsculo. El bosque estaba en silencio, roto únicamente por el canto lejano de los grillos y el susurro del viento que agitaba las ramas altas. Adrián había permanecido a una distancia prudente de la cabaña de Luna Nueva durante toda la reunión. Al principio se negó a acercarse; quería darle espacio a Emili, permitirle decidir por sí misma cómo enfrentar aquel momento con Jackson. Pero su lobo estaba inquieto, golpeando contra las paredes d