59. El Regreso de Averis.
No hay anuncio. No hay trueno, ni presagio en las nubes, ni el temblor bajo la tierra que tantas veces imagino que precede su regreso. Es más sutil, más perverso, y sin embargo imposible de ignorar. La primera señal se presenta en las ausencias, silenciosas y agudas como cuchillas: Delph, uno de los centinelas del este, no aparece en la ronda del alba, y al principio creo que ha dormido de más, que la pereza o la fatiga lo han detenido, pero al caer la noche su lecho sigue intacto, sin huella d