511. La traición que elige el momento exacto para volverse verdad.
No es Keth quien se mueve primero, y ese retraso confirma lo que empiezo a comprender con una claridad incómoda: cuando alguien cree haber tocado el borde de algo que no puede poseer, rara vez ataca de inmediato, prefiere alterar las lealtades alrededor, sembrar la sospecha como una humedad lenta que no se ve pero termina cediendo las estructuras más sólidas, y lo siento en la forma en que los pasillos se vuelven más silenciosos cuando paso, en la manera en que los saludos se cargan de una defe