513. El punto ciego donde el control se vuelve deseo.
La sala que Keth elige para el encuentro reducido no tiene ventanas y presume neutralidad, una geometría pensada para que nada distraiga del intercambio, pero en cuanto cruzo el umbral entiendo que la neutralidad es una ficción útil, porque el aire está cargado de expectativas mal disimuladas, de una curiosidad que no se atreve a nombrarse como anhelo, y mientras avanzo hasta el centro siento cómo mi presencia reorganiza las respiraciones ajenas sin que nadie se mueva.
Keth llega después, calcu