510. El consentimiento como arma que no saben nombrar.
La respuesta de Keth no llega como ataque ni como propuesta formal, llega como reconfiguración del entorno, porque cuando alguien decide que tocará lo que no le pertenece suele empezar por mover el suelo para que el otro crea que no hay dónde apoyarse, y lo noto en los pequeños cambios, en las invitaciones que se cancelan sin explicación, en los apoyos que se repliegan con una cortesía demasiado perfecta, en la forma en que mi nombre empieza a circular asociado no al escándalo sino a una curios