194. ¿Es esta tu idea de libertad?
El oro engaña, deslumbra, adorna, pero también encierra, y lo descubro apenas mis pies pisan el suelo frío de esta celda que él ha mandado preparar para mí, como si un capricho suyo bastara para transformar la humillación en privilegio; barrotes dorados, paredes cubiertas de tapices pesados que sofocan el aire, lámparas que nunca se apagan porque quiere que incluso en la soledad permanezca iluminada como un trofeo en exhibición, un pájaro exótico al que se le niega el vuelo para deleitarse solo