596. Se detiene a unos metros.
La noche posterior a la ceremonia no trae descanso, trae un silencio denso que se mete bajo la piel y obliga a pensar demasiado, y mientras camino sola hacia el límite sur del territorio, intentando despejar la mente, siento que algo se ha desplazado dentro de mí desde la muerte de Darek, algo más maduro, más consciente del precio real de cada decisión.
No escucho pasos, pero sé que no estoy sola.
—No deberías alejarte sin escolta —dice Adrien desde la penumbra.
No me sobresalto.
—Necesitaba ai