594. Avanzo sin pedir permiso.
Siempre demasiado callada.
Adrien se inclina junto al cuerpo, observa la herida con atención fría.
—No fue híbrido —dice con claridad—. Esto es acero.
Un traidor.
La palabra se instala en mi mente con una claridad insoportable.
Y como si el destino quisiera confirmarlo, la sentimos.
Su presencia.
No huye.
No corre.
Está ahí.
Esperando.
Avanzo sin pedir permiso.
Kael intenta detenerme con una mano en mi brazo.
—Névara, no...
Me suelto.
No por rebeldía.
Por necesidad.
Encuentro a Lian en el claro