Cap. 47 Mi niña, ¿cómo estás?
El ambiente en el vestíbulo de la Mansión La Tormenta era tenso y cargado de gritos ahogados. César, el jefe de seguridad de Lucius, un hombre de constitución sólida y rostro impasible, bloqueaba con su cuerpo el acceso a las escaleras. Frente a él, una Celeste demacrada, con el rostro hinchado por el llanto y el cabello desarreglado, forcejeaba débilmente.
—¡César, por favor! —suplicaba, su voz era un quejido lastimero.
—¡Déjame entrar! Solo quiero ver a mi sobrinita, te lo juro. No quiero hac