Cap. 157 Lo haremos
La pantalla se encendió, mostrando a un hombre anciano pero de ojos agudos como navajas, en una biblioteca atestada de libros y carpetas físicas. Klaus Reinhardt no saludó con cortesía.
Asintió hacia Alba, que estaba sentada frente a la cámara en el estudio de La Tormenta, con Isabella a su lado como una sombra protectora.
—Señora Ottum —dijo Reinhardt, con un fuerte acento alemán.
—Catalina cumplió su palabra. Y yo cumpliré la mía. Elián Samaniego no construyó un imperio. Cultivó una infecció