Cap. 159 Te lo prometo
Una noche, después de poner a dormir a Santiago, recibió la videollamada habitual de Lucius. Él estaba en lo que parecía un búnker, paredes desnudas, una sola lámpara.
—Steiner cree que el núcleo principal estará desarticulado en un mes —dijo—. Luego vendrá la etapa de los juicios, pero yo… yo podré empezar a alejarme.
Alba asintió.
—Isabella me contó. De los intentos contra ti.
Lucius no lo negó. Bajó la mirada.
—Son ráfagas de un animal herido. Luther es el mejor. Y yo… yo soy más difícil de matar de lo que creen. Tengo demasiado por lo que vivir.
—Eso es lo que me asusta —confesó Alba, por fin dejando que la vulnerabilidad asomara.
—Que tanta luz atraiga a la oscuridad.
—La oscuridad la estoy quemando yo, Alba —dijo él, con una ferocidad tranquila.
—Cada día. Por ustedes. Ya casi termina. Aguanta un poco más. Aguántame un poco más.
—Siempre —respondió ella, con lágrimas que no se atrevía a dejar caer.
—Pero prométeme que cuando esto acabe, no habrá más muros. No más guardaespaldas