Cap. 46 Encuéntrenlo antes que Luther
Lucius se apoyaba contra la fría pared del pasillo, sumido en su propio infierno de culpa e impotencia, cuando la vio acercarse.
Era Lena. Su suegra. O, más bien, su ex suegra, aunque la legalidad de eso era, en ese momento, lo de menos.
Caminaba con determinación, llevando con cuidado una viandera que, por el tenue vapor que se escapaba, olía a sopa de pollo, ligera y nutritiva, justo como los médicos debían haber recomendado para Alba.
Al verla, Lucius se enderezó de inmediato, como un solda