Cap. 158 Está funcionando
La semana siguiente no fue una tormenta, sino un temblor continuo, una convulsión de la tierra bajo los cimientos del mundo que Elián había construido.
Las noticias eran un ciclo incesante: arrestos espectaculares en aeropuertos privados, magnates "respetables" esposados frente a las cámaras, conglomerados enteros colapsando en bolsa bajo el peso de las acusaciones.
Lucius Ottum Samaniego, sin embargo, ya no era visto como el heredero siniestro. La narrativa, cuidadosamente orquestada por un equipo de relaciones públicas que respondía ahora a Isabella y a Augusto, había dado un giro maestro.
Aparecían filtraciones controladas: el "joven heredero" que, horrorizado al descubrir la verdadera naturaleza del imperio de su padre biológico, había reunido el valor para aliarse con la justicia. Se presentaba no como parte del cáncer, sino como el bisturí.
La pieza clave de esta estrategia fue una alianza pública y privada con el Fiscal General Anticorrupción de Suiza, el temido Arno Steiner.