Cap. 160 Esto es por lo que luchamos.
Mientras Lucius navegaba este mar interior, la vida en La Tormenta florecía en su ausencia física. Santiago crecía robusto y risueño. Los gemelos, Luna y Sebastián, eran un torbellino de descubrimientos. Y Alicia, cada vez más fuerte, empezaba a preguntar con ansiedad cuándo papá volvería "para quedarse de verdad".
Y entonces, llegó el día de la boda de Luther y Alejandra.
La mansión La Tormenta se transformó en un jardín de ensueño. La tensión de los meses previos se disolvió, por unas horas,