Mundo ficciónIniciar sesiónUn carro estacionado frente a la entrada. No cualquier carro. Ese carro. El mismo que tantas veces había visto recogiendo a Matías, llevándolo a sus compromisos, llevándolo lejos de mí. El corazón se me aceleró y mi instinto fue uno: entrar cuanto antes.
Abrí la puerta principal casi a la carrera.La primera imagen que me golpeó fue la de Matías, sentado en mi sofá, con el rostro desencajado, los codos apoyados en las rodillas y las manos entrelazadas. Angustia. Dolor. O eso intentaba






