Mundo de ficçãoIniciar sessãoMatías se retorció bajo el agarre de Javier. Su respiración era pesada, sus ojos me atravesaban como dagas.
—Eres una desilusión, Isabella… —espetó, casi escupiendo las palabras—. Siempre lo fuiste. Creí que eras distinta, que valías la pena. Pero mírate. Mírate con esa ropa… con ese aspecto. ¿Quién te va a tomar en serio ahora?Cada palabra era un látigo. Cada sílaba buscaba arrancarme lo poco que me quedaba de dignidad.—No sabes lo que dices… —susurré, aunque en mi interior una






