La mansión se había convertido en una fortaleza impenetrable, pero el peligro ya estaba dentro.
Alejandro regresó de la audiencia con Camila con expresión sombría. La orden de alejamiento había sido concedida, pero la jueza había sido clara: sin pruebas concretas de amenaza directa contra Mateo, no podía ordenar detención preventiva. Camila quedaba libre bajo fianza, con la condición de no acercarse a la familia.
Lia lo esperaba en el salón principal con Mateo en brazos. Al ver su rostro, supo