Tres años después.
Lia Valentina tenía dieciocho años y acababa de graduarse del colegio. Había sido aceptada en la misma universidad donde estudió su madre, con una beca para Psicología. La familia se reunió una vez más en la casa frente al mar para celebrar su graduación y su despedida antes de empezar la vida universitaria.
La joven ya no era una adolescente. Era una mujer joven, decidida, con la misma luz tranquila en los ojos que tuvo su bisabuela.
Esa tarde, mientras todos preparaban una