Diez años después.
Lia Valentina cumplió quince años en la casa frente al mar.
Ya no era la niña que corría detrás de las olas. Ahora era una joven alta, de cabello negro largo y ojos profundos que parecían guardar todos los secretos del mar. Tenía la misma mirada serena y terca de su bisabuela Lia.
La familia había organizado una celebración íntima pero llena de significado. En la terraza, decorada con buganvilias blancas y velas, estaban todos: Mateo, ya con sesenta y dos años pero todavía fu