—¿Estás segura de esto? —La voz de Viktor me corta mientras ajusto los botones de mi abrigo frente al espejo. Su reflejo detrás de mí es como una sombra afilada, contenida, a punto de explotar.
No me doy la vuelta. Si lo miro, voy a dudar.
—Sí —respondo con una calma que no tengo—. No voy a esconderme detrás de tus hombres como si fuera una niña asustada. Esto es entre Nikolai y yo.
—No. Esto es entre él y la Bratva. Tú no deberías estar ni cerca de ese psicópata.
—¿Y tú sí? —Ahora sí lo enfren