Berlín, Alemania
Emilia
La habitación está oscura, pero no es eso lo que me mantiene despierta. Es mi mente la que no se detiene y odio en lo profundo cuando pasa eso. No importa cuánto me esfuerce por apagar mis pensamientos, la imagen de Viktor inclinado sobre mí sigue apareciendo una y otra vez. Puedo sentir todavía el calor de su cuerpo, la intensidad de su mirada clavándose en mis labios. Fue solo un instante, pero bastó para dejarme aturdida.
¿Por qué no me aparté? ¿Por qué, en lugar de