Berlín, Alemania
Viktor
El escritorio frente a mí está cubierto de papeles, contratos y reportes. Demasiados. Cada uno parece gritarme que no estoy haciendo lo suficiente, que no tengo el control que debería tener.
Respiro hondo y trato de concentrarme en el informe que tengo en las manos, pero las palabras empiezan a perder sentido en cuanto las leo. Mi mente está en todas partes, menos donde debería.
Desde que destituí a Konstantin como mi segundo al mando, las cosas se han vuelto más compli