—Por favor… no quiero esto… no puedo tenerlo…
La doctora suspiró y revisó su pantalla.
—Hija… no puedes abortar. —Margaret la miró sin entender—. Tu embarazo está atado a tu vida por la gracia de Selene, diosa de los licántropos. Tu cuerpo y el feto comparten un vínculo lunar. Si lo pierdes… morirás. Esto solo durará unos meses. Debes soportarlo. Ya si no quieres a la criatura al nacer puedes darlo en adopción.
Margaret sintió que el mundo se derrumbaba a su alrededor. Sus lágrimas cayeron sin