El silencio fue inmediato y cortante. Marco apretó los puños. Kaiser tensó la mandíbula, y varios hombres intercambiaron miradas que olían a cálculos: un niño o el control. Para los Moretti, cada sacrificio era medido.
Dante sintió cómo su pecho se cerraba. La verdad que ella dijo ya lo sabia pero igual lo golpeó en otro sitio: no solo le hablaba de una amenaza externa, le estaba mostrando el precio humano, el peso de una vida que él no había pedido pero que ahora latía con la fuerza de su sangre. El estaba llevando el drama hasta lo ultimo, aun no podia decir que estaba recuperado por haber tomado el elixir, las manchas de sangre hacian creer que de verdad estaba herido, Tal vez tratado por el medico superficialmente.
—No voy a permitir que eso ocurra —dijo finalmente, con voz rota—. Nadie te tocará si puedo evitarlo. Nadie tocará a mi hijo. No solo porque yo esté involucrado. Aun nazca, nadie te tocará.
Isandra ladeó la cabeza, evaluando la nueva variable. Salvatore se humedeció los