Amelie Manson
Después de la inesperada visita de Damián—si es que así podía llamarla—, todo cambió en mi vida. Finalmente, mi madre y mis hermanas se enteraron de la paternidad de mi hijo. La verdad que tanto había ocultado salió a la superficie de la peor manera.
Joseph, mi pequeño, seguía ajeno a todo, sonriendo en brazos de Hanna o durmiendo tranquilamente en la cuna, mientras mi mundo se desmoronaba.
Tomé un par de días fuera de la compañía. Necesitaba respirar lejos de aquel lugar corrompi