Narrador Omnisciente
—Señorita, ya le dije que no la puedo dejar entrar, es una orden directamente desde presidencia. —la recepcionista se interpuso en la puerta impidiéndole el paso a Rosalía, que todavía sostenía el regalo entre las manos.
La rubia sonrió fingiendo cordialidad, aunque sus ojos delataban un brillo inquietante.
—Pero si soy la hermana del presidente de esta compañía, no puede impedirme el paso, voy a seguir.
La mujer, decidida, apoyó sus brazos en cada borde de la puerta y l